VIAJE POR EL INTERIOR DEL CEREBRO DE UN TERRORISTA JIHADISTA

Una aproximación a la psicología del terror

POR : lic.iur. Javier Gamero Kinosita

Miembro de la Sociedad Europea de Criminología

 Cuando exploramos el tema del terrorismo jihadista, una de las interrogantes que mayormente se suscitan en la política criminal contemporánea es porque en su mayoría jóvenes varones y raras veces también mujéres jóvenes están dispuestos a consagrar su vida por un fin ideológico dinamitándose y volar en mil pedazos juntos con otras personas inocentes. Para obtener una respuesta, la criminología requiere de la asistencia de la psicología criminal, ya que sólo un análisis psicológico prolijo de los autores de un atentado terrorista puede coadyuvar a desentrañar esta incógnita.

 El Dr. Alex P. Schmid ha realizado un minucioso estudio de 101 definiciones de terrorismo para identificar y recopilar determinados elementos esenciales que configuran una definición aproximada del fenómeno. El elemento predominante es la violencia y fuerza con un 87.7 %, el elemento ideológico político alcanza un 65 %, el miedo, pánico o espanto un 51 %, la amenaza e intimidación un 47.59 %, la contravención de la ley un 30 % y el impacto mediático (publicidad y propaganda) un 21%2 .

 Wolfgang Schmidbauer nos refiere que, cuando un ser humano tiene la impresión de ser víctima de algo injusto, se despertarán en él impulsos de venganza, furia o rabia. Caín mató a su hermano Abel en esta situación. Dios prefirió a Abel y Caín castigo este agravio  . Esta escena bíblica constituye un viejo modelo de terrorismo. El motivo del hecho es una actuación divina, la víctima es el propio Abel, libre de toda culpa. El acto de terror conlleva un mensaje : « tu no debes negarme, rechazarme o repudiarme a mí, como víctima, y con ello favorecer a otros ». Este mensaje se pretende extrapolar en la normatividad cultural del amor fraternal y la convivencia humana.

En virtud a las enormes diferencias sociales entre los autores individuales de terrorismo y autores en un grupo; combatientes, jóvenes aventureros, políticos fanáticos, etc.; es apenas posible diseñar la fisonomía de una personalidad del terrorista, sin embargo se perciben rasgos constantes comunes en las conductas de los perpetradores.

LA VENGANZA

La venganza desagravia las agresiones. Ella se genera de la frustración de las necesidades o exigencias narcisistas de una persona que exige reconocimiento, respeto y atención. La forma más antigua de venganza es el duelo, que era una lucha formal para saldar ofensas y defender el honor. La capacidad de satisfacción, reparación o resarcimiento a través del duelo diferenció a los nobles y cultivados de los proletarios que acudían a palizas desordenadas. Las soluciones políticas, jurídicas o disciplinadas de los conflictos son engorrosos y no satisfacen a cabalidad. Aquí se sustrae nuevamente el monopolio de la violencia del Estado. Frecuentemente en una película televisiva que focaliza el tema de la venganza, apreciamos por lo general, que la policía y los órganos de la administración de justicia son incapaces o corruptos.

El Dr. Schmidbauer identifica dos tipos de venganza, la venganza caliente, que es inmediata y repentina y la venganza fría, que es esperada o planeada. El terrorista actúa en función a la segunda, a la dinámica de la venganza fría. Existe la necesidad de planear de manera detallada y sistemática el acto terrorista.

 LA GRANDIOSIDAD

La gran fantasía es considerada por los expertos como un fenómeno natural que se suscita al comienzo del desarrollo humano, en donde el niño de pecho es el ente dominante en la indiferenciada unidad madre-niño. La gran fantasía ayuda al niño a superar sus temores y a creer en la protección que sus padres le pueden brindar. Bajo esta protección, ellos idealizan su vida y el entorno social. Idealizar significa experimentar lo grandioso, lo perfecto, lo irreprochable. En la medida que un niño se identifica por sus idealizados padres, adquiere seguridad. Esta seguridad lo ayudará a dominar la realidad. Pero esta idealización debe ser benévola y concomitante con la existencia y la realidad misma.

 Osama bin Laden luchó en la Guerra Afgana contra la invasión soviética en complicidad con los servicios secretos estadounidenses y los árabes sauditas. Era la Guerra Santa de todos los musulmánes contra una invasión secular, un enemigo de su religión. El triunfo de la Yihad sobre la única potencia en el Este, estimuló su grandiosidad. Hoy a perdido a su enemigo, la URSS no existe más, pero hay otra potencia de ocupación que apoya la ocupación judía en la Ciudad Sagrada de Jerusalén, los impíos de EEUU.

 LA FASCINACIÓN DE LO APOCALÍPTICO

 Hoy en día desde la perspectiva musulmana el mundo está de cabeza. Dios por intermedio de su profeta Mahoma, el último hombre que ha experimentado una revelación divina, les dió un mensaje de fe, del cual no deben jamás dudar, prometiéndoles una vida agradable y acomodada. Casi cerca de 1000 años esta promesa divina ha sido cumplida y el imperio de los califas árabes y los sultánes osmánicos han pertenecido a uno de los más poderosos del mundo. Desde inicios de la era moderna el significado del mundo islámico se ha ido desvaneciendo. Es imposible que Dios sea el responsable por ello, sino la mermada e inmunda fe de los musulmanes que han sucumbido frente a los vicios de la pecaminosa civilización occidental. Ellos deben hacer todo lo que está a su alcance, inclusíve no eludir a la muerte misma para eliminar al enemigo, aquí situamos a las bombas humanas que recurren al suicidio espectacular. .

 El Dr. Schmidbauer sostiene que la gran fuerza de atracción que tiene la visión apocalíptica para el narcisismo humano, está ligado a la grandiosidad. La mayoría de escenarios apocalípticos están en relación a Jerusalén. La « Ciudad Santa » está en poder de una potencia nuclear, el pensamiento próximo es que aquí, se enciende o propaga el apocalípsis. Responsabilizan a los judíos por el capitalismo, la globalización y el comunismo. El anhelo o ansia de la muerte y la fantasía del suicidio espectacular son normal en la adolescencia.

 LA PSICOLOGÍA DE LA EXPLOSIÓN

 En las culturas tribales del norte de Yemen, en donde masculinidad y armamento son idénticos, casi todos los adultos portan kalaschnikows, fusíles o escopetas. En la Edad Media se usaba una espada. Wolfgang Schmiedbauer (2009 ): “Psychologie des Terror“, páginas 60 y 61. El descubrimiento de las armas de fuego y la explosión originó un cambio anímico en los hombres, con ellos pueden arremeter en rápidos segundos contra sus enemigos con una fuerza mucho mayor que la de ellos mismos.

 El dominio de los materiales explosívos incrementa la fuerza propia y se tornan en instrumentos de destrucción, cuya energía expansiva hace bulla, apesta, brinda satisfacciones sádicas, sentimientos de superioridad y control sobre el entorno. Los hombres ya no dominan más estas explosiones sino que son dominados por ellas, se vuelven adictos a ellas, no se pueden imaginar ya una vida sin ellas. Ellas facilitan los atentados suicidas, la nueva técnica se centra en un pulsador, botón o palanca ; ella es precisa, rápida, segura. No requiere preparación ni tratamiento ni manipulación previa, sólo requiere de una única decisión en fracciones de segundo.

 El FANATISMO

 El fanatismo es un sentimiento o estado de exaltación muy emportante en la perpetración de un atentado terrorista jihadista. La marcada orientación hacia una idea sobrevalorada restando importancia a otras ideas, hace que el individuo se subordine plenamente a ella. Generalmente están enrolados en pequeños grupos que persiguen la consecución de sus ideales extremos y exagerados.

 A la pregunta formulada a un terrorista respecto a la motivación al martirologio jihadista, respondió que « el poder del espíritu nos eleva hasta las alturas y el poder de lo material nos lleva hacia abajo » 5 Quien odia su cuerpo como tumba del alma, debe limpiarse o desinfectarse a través de abluciones y ayunos rituales o a través de los baños de sangre y así serán premiados cristalizando la ilusión de alcanzar el paraíso. Los paganos deben soportar fracasos, dolores y pesares.

 LA PURIFICACIÓN DE LA VIDA A TRAVÉS DE LA MUERTE

 Los autores de suicidio palestinos antes de perpetrar el atentado terrorista optan por una severa higiene y pulcritud corporal. En el planeamiento de un atentado suicida, se estima la limpieza y la perfección como dos componentes importantes. Todo debe estar en orden. Tanto la vestimenta como la escena externa para el acto terrorista debe ser seleccionado cuidadosamente.

 Es claro que ellos no podrían cometer un suicidio si padecen de un catarro, ellos deben ir a la muerte completamente sanos y en forma. La sangre de los mártires los purifica no sólo a ellos, sino también a todos sus seres queridos de todos los pecados que hayan cometido. El mártir vá directo al paraíso.

 EL MISTICISMO DE LA ENSANGRENTACIÓN (SANGRADO)

 En el islam la mística de la sangre simboliza el pudor. La sangre que derraman los mártires los purifica no sólo a ellos sino a todos sus familiares, limpiándolos de los pecados cometidos. Los Ayatolas, Imánes y Mullahs suelen aseverar que « sólo la primera gota de sangre de un combatiente jihadista basta para limpiarlo de todos sus pecados y va directo al paraíso donde 72 mujéres vírgenes lo esperan para servirlo ».

 La mística de la sangre juega siempre un rol cuando se trata de una cosa sagrada. La disposición de derramar sangre es un muy antiguo ritual de fortalecimiento y al mismo tiempo un símbolo para el aspecto narcisicsta de la sensualidad humana. Quién se corta una vena, está dispuesto a traspasar la frontera que existe entre la vida y la muerte. Él deja de lado todos los miedos y consideraciones prejuiciosas.

 La sangre se concibe como un bien preciado de cada persona, al que ninguna otra persona tiene derecho. En determinadas culturas por razones religiosas muchas veces dejan preferíblemente morir a un enfermo antes de tolerar una transfusión sanguínea. Ello constituiría culturalmente una señal de debilidad.

COBARDÍA, BIZARRÍA Y ARROJO

 Ante el atentado terrorista perpetrado el 11 de setiembre los medios de comunicación estadounidenses con justa razón condenaron el hecho calificándolo como un acto terrorista abyecto víl y cobarde, sin embargo es evidente que los autores suicidas también estaban provistos de cierta valentía y arrojo y ofrendaron su vida ; algo que la mayoría de los seres humanos protegen por sobre todas las cosas ; por algo que ellos consideraban justo.

 Según el Dr. Schmidbauer, la compleja y enrevesada fuerza de atracción de un atentado suicida es esa mezcla de esa gloriosa disposición al sacrificio, del resplendor de las mártires y cobardía. Se dá en los autores suicidas una asimilación conciente del hecho que aborda en primera instancia esa disputa y discordia con la muerte de muchos inocentes. Ellos pretenden con estos hechos propagar ilimitadamente esta cultura de la muerte, en donde deben estar dispuestos a morir por una noble causa divina.

 Este sacrificio singular hace del mártir un héroe. El peligro radica no en los actos terroristas mismos sino en que ellos incrementan en los jóvenes la ambición narcisista por la grandiosidad y glorificación. En Irán ; donde los ideólogos religiosos, políticos y la población en general están impregnados de una cultura de los suicidios masivos ; existe un cementerio de mártires que han ofrendado su vida en atentados suicidas, lo cúal ha generado controversias en el ámbito internacional. Se trata de sociedades heroícas en donde el héroe se torna en el salvador de la sociedad. El terrorista cree servir a una buena causa, representa a un grupo al que desea ayudar, el quiere alcanzar dentro de él una posición . Su causa es más importante que él mismo. Egoísmo y altruísmo se yuxtaponen en su personalidad.

 LA BÚSQUEDA DESASOSEGADA E INTERMINABLE DE LOS JÓVENES

 La búsqueda incansable e inacabada de muchos jóvenes ha devenido en una cualidad de los terroristas. En Europa el Dr. Schmidbauer identifica 2 tipos de autores : Los convertidos, quienes en virtud a una deteriorada realción con sus padres buscan un nuevo apoyo o fuerza moral en una religión lejana distinta apartándose de sus valores tradicionales y los migrantes, quienes en virtud a una crisis personal en el manejo actual de sus vidas reactivan nuevamente la fe confesional de sus padres o familiares, y a la que renunciaron anteriormente.

 Muchos jóvenes de familias inmigrantes piensan que a través de un atentado siuicida pueden demostrar a sus parientes y compatriotas su nueva fe y retomar la fe confesional familiar. Los jóvenes descubren en su adolescencia la fe como un medio para independizarse y deslindarse de los padres pasando por encima de ellos. Ellos buscan así disipar tensiones. Esta situación puede generar marcadas controversias en estos jóvenes en determinadas siuaciones entre culturas distintas, lo que puede generar depresiones, descarrilamiento de las ansias de placer (alcoholismo), frustraciones (generadas por discriminación racial o segregación socio-laboral) que seguramente se liberarían de ellas, si es que realmente pudiesen.

 La mayoría de terroristas suicidas del 11 de setiembre fueron convertidos recientes, flamantes combatientes jihadistas que anteriormente vivieron con hábitos occidentales. Esto rige para el mismo Osama bin Laden, que antes de convertirse al islam, su vida discurrió en los clubs nocturnos de Beirut sin observar en absoluto las reglas del Corán. Como podemos apreciar, el perfíl psicológico de la personalidad de un terrorista jihadista es sumamente compleja. El terror del suicidio se gesta patológicamente como producto de gestos narcisistas de los jóvenes musulmanes que actúan bajo el erróneo fundamento de que el terrorista es por principio y ante todo un altruista

fotografias cortesia de

sputniknews

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