EP/internacional/ SDP, New York/      Donald Trump ha llegado a Polonia en su segunda visita oficial a Europa , con la característica actitud frentera para hablar de lo que hace el líder norcoreano Pyongyang y la consecuente amenaza no sólo para Estados Unidos sino para la paz mundial. En su primer rueda de prensa el polémico republicano ha dejado claro y contundente que su país(EEUU) va a tomar acciones sobre el comportamiento de Corea del Norte. “Se ha portado mal , muy, muy mal” acerca de las recientes acciones de Pyongyang. Trump cree igualmente que Norcorea podría caer en la desgracia de convertirse en otra Siria. Por ello , el presidente norteamericano ha citado la ayuda de los principales líderes mundiales para evitar una confrontación. “Habrá graves consecuencias y graves respuestas” que su administración  está analizando desde una sanción económica ha dicho frente a su homólogo poláco , Andrzej Duda.

Recordó que a diferencia de su antecesor , Barack Obama, él no acostumbra a trazar “líneas rojas” sobre armas químicas como ocurrió con Siria donde Bachar Asad , aliado de Rusia, las utilizó sin ningún reparo ante la comunidad internacional. No se puede atentar contra la humanida al tratrar de usar armas químicas , ha dicho Trump que también se refirió a la “trama Rusa” como un caso normal aduciendo que pudo haber intervención del Kremlin en las pasadas elecciones y Obama lo sabía pero no hizo ni dijo nada al respecto porque estaba tal vez muy seguro que Hilary Clinton ganaría las elecciones.

La visita de Trump a polonia , un país excomunista pero ultraconservador y simpatizante de las posturas del magnate (euroescéptico , nacionalista y xenófobo) , representa más que un aliado o amigo. El gobierno polaco siente un respaldo político y militar de EEUU frente a la amenaza rusa y de hecho se han adquirido compromisos bilaterales para comprar misiles de medio alcance según cita el ministro de defensa polaco. La visita del presidente estadounidense a Varsovia representa además un valdado de agua fría para otras potencias como Alemania , Reino Unido y la misma Rusia que a diferencia de las viejas relacionesde diplomáticas y de la política exterior de Estados Unidos, no tienen muy claro de qué lado se mueve la balanza de su nuevo gobierno. Hoy puede visitar Polonia y de repente ir a China o Corea del Sur dejando de lado los países supuestamente aliados.

Pero a Trump le espera otra agenda pesada como la Cumbre del G20 en Hamburgo donde será recibido seguramente con “dos piedras” en la mano no sólo por el rompimiento del pacto de Paris sobre el cambio climático sino por su postura antiinmigrante , una de las más significativas políticas de su gobierno.

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