Toneladas de basura y plástico flotan y contaminan el mar caribe entre Guatemala y Honduras

EP New York/ Medio Ambiente / Latas, envases, cubiertos plásticos, ropa vieja, jeringas, animales muertos…Es la escena típica de cualquier basurero. Pero este no es un basurero cualquiera. Es una isla de desechos que flota en el mar Caribe, entre las costas de Honduras y Guatemala, una nata de desperdicios que recala periódicamente en las playas y que, últimamente, se ha vuelto un motivo de tensión en las relaciones bilaterales entre los dos países.

Lo que una vez fue una costa idílica a lo largo de las costas de Roatán ahora está plagado de mareas de desechos de plástico. Los lugareños notaron que de repente su costa se inundó con basura de plástico, desde bolsas y botellas hasta cubiertos de plástico y material de empaque.

Se cree que el plástico se originó en la desembocadura del río Montagua de Guatemala, que recientemente transportó una ola de basura desde Guatemala hacia el mar. La ubicación resultante de la basura, desde el interior de Guatemala, parece estar en las playas y costas de Roatán. Para los residentes de Roatán, una pequeña isla de solo 12 millas de largo por 3 millas de ancho, la tarea de limpiar su costa será difícil.

La fotógrafa británica Caroline Power publicó varias tomas que mostraban las aguas cercanas a la isla turística de Roatán cubiertas de una costra de desechos de todo tipo. Tras la publicación de las fotos y la llegada de la basura flotante a varios municipios de la costa norte hondureña, ambos gobiernos sostuvieron una reunión para discutir posibles soluciones a una situación que ya se extiende por más de tres años, según las autoridades locales. Pero las conversaciones entraron en tensión en un punto fundamental: quién es el principal responsable de los vertidos.

La fotógrafa Caroline Power, que vive en Roatán, capturó la marea plástica a lo largo de la pequeña isla. Recientemente, Caroline compartió las fotos en las redes sociales con la esperanza de que concientizara sobre los problemas que rodean a los desechos plásticos en todo el mundo. En la publicación de Caroline, ella insta a las personas de todo el mundo a pensar la próxima vez que usen espuma de poliestireno o cubiertos de plástico y el destino final de los desechos plásticos.

El plástico en nuestros océanos se ha convertido cada vez más en un importante riesgo de salud para los seres humanos y la vida marina. Se estima que hay 51 trillones de partículas microplásticas en nuestro océano, que son ingeridas por peces y aves marinas. Eventualmente, esos microplásticos terminan en los peces que comemos.

Hoy en día, hay más de 8 millones de toneladas de plástico que ingresan a los océanos del mundo cada año. Al ritmo actual del plástico que ingresa a los océanos, estudios recientes estiman que habrá más plástico en nuestros océanos que peces, en peso, para 2050.

Si bien la cantidad de plástico que ingresa a los océanos del mundo continúa aumentando drásticamente, vemos algunos esfuerzos para aumentar las tasas de reciclaje y el uso de materiales reciclados. Sin embargo, este aumento probablemente se verá compensado por la necesidad de más botellas de plástico, bolsas, cubiertos, etc. a medida que aumente la población mundial.

Los plásticos no son biodegradables y, a menudo, se abren camino, junto con otros desechos, en las vías fluviales y los océanos. Cuando entran al océano, los plásticos simplemente se descomponen en pedazos más pequeños hasta que se convierten en micropartículas. Estas micropartículas son ingeridas naturalmente por los peces. Se estima que el 90 por ciento de las aves marinas han ingerido micropartículas plásticas.

Esto seguirá siendo un desafío al que deben enfrentarse las futuras generaciones a medida que las poblaciones mundiales continúen aumentando y el consumo junto con ellas. Afortunadamente, hay soluciones para el uso de plásticos y tenemos la tecnología para utilizar envases más degradables.

Desechos del río Motagua

Pero, ¿de dónde sale tanta basura?

Detrás de la contaminación actual está la basura que arrastra el río Motagua, que atraviesa la mayor parte de Guatemala y desemboca en Honduras. “La mayor parte de la cuenca del Motagua está del lado de Guatemala. De los 95 municipios de ellos que se encuentran a lo largo del río, 27 están vertiendo residuos sólidos. Nosotros solo tenemos 3 municipios que colindan con el río. Por eso alrededor del 86% de los vertimientos viene de ellos”, afirmó José Antonio Galdames, ministro de Recursos Naturales y Ambiente de Honduras a la cadena BBC Mundo.

El funcionario agrega que, cuando las autoridades de su ministerio han realizado inspecciones, generalmente encuentran objetos que dicen “Hecho en Guatemala”.

Pero esto, sostiene, no es lo peor. “Estamos recibiendo ropa, plástico, desechos hospitalarios, objetos manchados de sangre, agujas, jeringas, animales y hasta cuerpos humanos“, 

Sin embargo, el ministro de Medio Ambiente de Guatemala, ‎Sydney Alexander Samuels, considera que su país está tomando medidas para controlar los vertimientos al Caribe y asegura que son los ríos hondureños los principales responsables de la actual situación.

Las acusaciones solo toman en cuenta la parte de Guatemala. Ellos también deben considerar lo que están haciendo. Ellos tienen allí un río, el Chamelecón, que es prácticamente una cloaca de lo que es Puerto Cortés y San Pedro Sula. Yo puedo asegurar que la mayor parte de la basura que ha llegado hasta Roatán es de Honduras”, afirma.

Pero mientras el fin de la disputa por los vertimientos de basura entre los dos países es todavía incierto y se contemplan soluciones a nivel de gobierno, un silencioso río de basura flotante sigue llegando a las costas de Honduras.

 

Revista Forbes /BBc Nundo

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