“Traición” , “Doble Moral” e Hipermetropía , tres fantasmas que rondan las elecciones en Colombia

EP New York/ Opinión/ La hipermetropía es un enfermedad que padecen millones de personas en el mundo. Consiste en que se puede ver de lejos pero dificulta mirar las cosas de cerca. Llevada ésta definición al ámbito político actual en Colombia traduce en que vivimos más pendientes de lo que ocurre en Venezuela y otros países que en los problemas reales  del país. 

Y hablando de comparaciones traemos a colación las declaraciones recientes en facebook  de un venezolano preocupado por lo que sucede en su patria que ha dicho que para acabar con el régimen de Maduro hay que acabar primero con la MUD . Osea, con la oposición. Y para ello,  hay que crear una tercera fuerza política. Éstas declaraciones han encontrado eco ,  justo  en instantes donde las alianzas políticas juegan un papel trascendetal en las próximas elecciones en Colombia.

Luego entonces, si la hipermetropía nos permite ver y analizar  ésta simple  y lógica razón política en  Colombia , ¿habría que eliminar al uribismo para erradicar el socialismo que se piensa implantar en Colonbia tras los acuerdos de paz y el posconflicto?

¿Dónde estaría esa tercera fuerza política? Si fuese así , teóricamente el nuevo movimiento o tercera fuerza  política sería las Farc puesto que casi todos los aspirantes presidenciales  y precandidatos están en contra del uribismo. 

Es verdad que la mayoría de venezolanos ya perdieron las esperanzas con la Mesa de Unidad Democrática MUD al considerar que han sido absorvidos por el oficialismo en las elecciones departamentales  y porque el expresidente opositor de la Asamblea Legislativa , Henry Ramos Allup , resultó ser un verdadero judas.  Y por todo lo que ocurre en Venezuela creen que lo mejor es considerar una tercera fuerza política que desplace a los líderes de la actual oposición.

Diferencias y soluciones 

Venezuela y Colombia tenen dos complejas situaciones políticas . Una, que en el primer caso , el chavisto acaba de echar más raíses con el control total del país , mientras en Colombia , el futuro político  inmediato con las Farc en el camino , ha sido blindado por 12 años , es decir, por tres períodos presidenciales. Y lo segundo es que mientras el mundo rechaza la dictadura comunista de Maduro ., el “otro mundo” , ese que le apostó a la paz de Santos , sigue creyendo en la bondad y el perdón del proceso de paz que culminó supuestamente con la guerra. 

El problema en ambos casos es que,  por un lado , en Venezuela no hay partidos políticos que acorralen a Maduro. Y, en el otro extremo, en Colombia , sobran pero están polarizados. Unos con el gobierno , otros con Uribe y la inesperada tercera fuerza política “Farc”,  que ya tiene en su haber más de 10 mil seguidores entre reinsertados y disidentes.

Aunque reparar la democracia en Venezuela tardará otros años más entre la presión internacional y la aparición de esa tercera fuerza de contrapeso político , Colombia podría salvar su institucionalidad conformando un frente político que piense en el país más allá de Santos  y las Farc. Una coalición sin vicios que no busque traicionar a unos para favorecer a otros. 

El inicio de la campaña presidencial , por ejemplo ,muestra a un  Vargas LLeras que se ha lanzado como candidato y pretende ser el salvador de la patria y quiere “pescar” a Uribe y al Centro Democrático, augurando irónicamente, después de estar en las entrañas del gobierno , que las Farc serían un peligro para Colombia y que buscarán enjuiciar a Uribe en la macabra figura de la Junta Especial de paz (JEP).

Dice Vargas que no está de acuerdo con exterminar el proceso de paz pero al mismo tiempo confiesa que el plan de las Farc sería “incendiario” para el país. ¿Qué tanto sabe éste aspirante que se atreve a jugar con el cielo y el infierno? 

El problema de fondo es que la “traición” , “la doble moral” y la “hipermetropía” han creado en Colombia un paradigma llamado ‘socialismo del siglo XXI’ . Lo primero es que quienes trabajaron con el gobierno de Santos en el proceso de paz , no tienen verguenza ni moral para tomar el rumbo del país porque es la continuidad del sistema.  Y quienes abiertamente han expresado preocupación por las Farc, aparecen como salvadores y pretenden aliarse con el el líder del Centro Democrático Alvaro Uribe.

Es decir , como están la “cosa política” en Colombia , esa tercera fuerza política que se plantea , saldría , en realidad ,de una posible aliaza entre Uribe y “otro” u otros que querrán derrotar el fantasma que aùn viven Nicaragua , Cuba , Venezuela y Bolivia. y en ese posible alineamiento estarían el Dr. Fernando Londoño Hoyos y el ex procurador Ordoñez , 

Ahora bien. La pregunta del millón no es tanto de  cómo se va a derrotar a las Farc en las urnas. Mas bien cómo y de qué manera se va controlar el financiamiento de las campañas. Es decir,  ¿cómo contrarrestar esa “ligera ventaja” que el gobierno le ha dado a las Farc? .

Y lo peligroso es que Santos ha lanzado sutílmente un mensaje subliminal a los colombianos y a la opinión pública mundial aduciendo que las Farc cometieron un error al quedarse con el mismo nombre como partido político.

Lo que a todas luces pretende el nobel de la paz es hacer ver que los “ex guerrilleros”  con base en el arrepentimiento merecen un mejor trato y una mejor particjpación política. No sabemos a qué juega el presidente Santos pero después de haberle entregado el país a las Farc  , de haber doblegado las fuerzas armadas y de convertir en guardaespaldas de la guerrilla a la policía nacional , ¿qué otra dávida pretende otorgar?

Los colombianos tendrán que buscar esa tercera fuerza política con mucha claridad sin emociones y sentimientos. Lo que defina el pueblo en las urnas en las próximas elecciones será fundamental para las futuras generaciones. Colombia no merece ni izquierdistas ni mucho menos el socialismo del siglo XXI. 

No permitamos que la hipermetropía ciegue el verdadero sentir político y encamine a Colombia por el sendero democrático que salve la institucionalidad y retome el equilibrio de poderes. Hay precandidatos que tienen buenas intenciones. Hacerse el de la “vista gorda” y dejar que otros decidan por usted , es negarle una mejor opción de vida a sus hijos y a las futuras generaciones.

Francisco Cardona/ Editor

epnoticias@enfoqueperiodistico.net

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