La cumbre del G7 terminó este sábado en llamas y con renovadas amenazas al comercio mundial luego que el presidente de Estados Unidos Donald Trump rechazó suscribir una declaración de consenso e insultó al anfitrión y primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

EP New York/ agencia EFE/ Apenas unos minutos después de ser publicado, un comunicado aprobado por los otros líderes del Grupo de los Siete (G7), Trump lanzó una andanada de tuits contra Trudeau desde el avión en que viaja a Singapur para reunirse con el líder norcoreano Kim Jong Un.

“Basado en las falsas declaraciones de Justin en su conferencia prensa y en que Canadá cobra masivas tarifas a nuestros granjeros, trabajadores y compañías, ordené a nuestros representantes no apoyar el comunicado”, tuiteó Trump.

Trudeau “actuó tan sumiso y dócil durante nuestras reuniones del G7 solo para dar una conferencia de prensa después que me fui, en la que dijo que ‘las tarifas de Estados Unidos son algo insultantes'”, escribió Trump, para quien el líder canadiense fue “muy deshonesto y débil”.

Más temprano, Trudeau había dicho a periodistas que la invocación de Trump a la seguridad nacional para justificar la imposición de aranceles al aluminio y al acero era “insultante” para los canadienses, que pelearon junto a sus aliados estadounidenses desde la Primera Guerra Mundial.

“Los canadienses son corteses y razonables pero no son presionables”, advirtió.

Y dijo haberle dicho a Trump que “con mucho pesar pero con absoluta claridad y firmeza impulsaremos medidas de represalia desde el 1 de julio con aranceles equivalentes a los que los estadounidenses injustamente nos han aplicado”.

Luego de los furibundos tuits de Trump, la oficina de Trudeau comunicó que el primer ministro se limitó a decir cosas que ya le había dicho cara a cara a Trump.

“Estamos centrados en todo lo logrado aquí en la cumbre del G7”, señaló la oficina de Trudeau a través de Twitter.

“El Primer Ministro no dijo nada que no hubiera dicho en conversaciones públicas y privadas con el presidente” Trump, añadió.

Pese a la determinación de lideres europeos como Angela Merkel de Alemania y Emmanuel Macron de Francia de contragolpear ante el ataque proteccionista de Trump, una vez que el presidente estadounidense se había retirado de la cumbre se creía que se había alcanzado un acuerdo común.

Funcionarios europeos rápidamente filtraron a la AFP la declaración conjunta la cual fue hecha pública antes de los tuits de Trump.

La furia del mandatario estadounidense sugiere que algún acuerdo colapsó dado que su más o menos explicita amenaza de gravar la importación de automóviles a Estados Unidos indignará a varios de sus poderosos aliados, especialmente a Alemania y Canadá que producen muchos vehículos para el mercado estadounidense.

En retrospectiva, el consenso de la declaración parecía algo débil. Y aunque Trump ya se había ido de Quebec, quedaba muy claro que no se había llegado a un acuerdo de fondo sobre temas comerciales.

Trump alegó que Estados Unidos se sintió obligado a imponer aranceles al acero y al aluminio al afirmar que se sentía harto de ser la “alcancía” del mundo. Pero sus contrapartes estaban igualmente decididas a aferrarse a las normas del comercio internacional.

La declaración conjunta, fruto de dos días de negociaciones, establecía que el G7 buscaría reformar la supervisión del comercio internacional a través de la OMC e intentaría reducir tarifas.

“Nos comprometemos a modernizar a la OMC para tornarla más justa lo antes posible. Bregaremos para reducir barreras arancelarias, no arancelarias y subsidios”, decía la declaración, empleando conceptos y términos utilizados durante décadas por el G7.

Trump ya había dicho que no vacilaría en cerrar el mercado estadounidenses a los países que le impusieran medidas de represalia por sus aranceles.

“La Unión Europea es brutal con Estados Unidos…Lo saben”, dijo el mandatario a periodistas cuando se retiraba de la cumbre. “Cuando se los digo, se me ríen”, dijo.

Líderes europeos pusieron mala cara ante los resultados de la reunión que congregó a las democracias económicamente más desarrolladas del mundo: Canadá, Estados Unidos Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Japón

“Para nosotros era importante llegar a un compromiso basado en las reglas del comercio”, dijo la canciller alemana Angela Merkel.

El presidente francés Emmanuel Macron, cuyo país acogerá la cumbre del G7 el año que viene, dijo que el trabajo seguirá.

Durante la cumbre, Trump se mostró audaz. Sugirió que en vez de aplicarse mutuamente aranceles, los países del G7 deberían formar una zona de libre comercio.

“Funcionará o no, pero lo sugerí”, dijo a periodistas, pero su idea fue acogida con escepticismo por funcionarios europeos.

 

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