Trump miente 16 veces por día , revela “The Washington Post”

EP New York/ EE.UU/ Si algo tiene asegurado el presidente de los Estados Unidos es el total divorcio con los medios de comunicación. La falta de cobertura  en la mayoría de sus actos producto de la intolerancia que suscitan sus respuestas ha llevado a la prensa a seguir en buena medida los twitters diarios los cuales se han convertido en en la principal fuente informativa de su gobierno. Y la última salida en falso ante un grupo de periodistas que terminó con el veto informativo contra la corresponsal Kaitlan Collins en la Casa Blanca , complicó aún mas las relaciones públicas entre Washington y representantes de los medios.

Kaitlan Collins, periodista de CNN acreditada a la Casa Blanca, fue vetada por la Oficina de Prensa del gobierno para asistir a una actividad abierta a la prensa. 

En un comunicado reciente ,la SIP, (Sociedad Interamericana de Prensa) de Miami,  reprobó la prohibición de acceso a la periodista de la cadena estadounidense CNN a la actividad en la Casa Blanca por ser una medida inapropiada y grave para el ejercicio de la libertad de prensa al inhibir la comunicación que debe existir entre el gobierno y el periodismo.

Roberto Rock, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP y director del portal mexicano de noticias La Silla Rota, afirmó que “este no es un hecho casual y tampoco la primera vez que ocurre, se trata de una estrategia del presidente Donald Trump y sus funcionarios para seguir desacreditando al periodismo ‘incómodo’ que realiza su trabajo”.

Pero el contraste entre lo que desea “contar” el presidente ante la opinión pública mundial y la realidad y veracidad de su información , se sitúa ahora dentro de una balansa de inequívocos , falsedades y poca contundencia en sus declaraciones. El presidente estadounidense vive su periodo más deshonesto desde que llegó a la Casa Blanca y no parece tener ánimo de cambiar su hoja de ruta , cita Antonia Laborde , corresponsal de BBC Mundo en Washington.

Según el “contador del “post”, que se ha encargado de computar desde el primer día de su mandato , en los dos últimos meses , Trump ha dicho casi 1.000 afirmaciones falsas o medias verdades, mientras que en los primeros 100 días de Gobierno , el promedio de información equivocada que afirmaba o tuiteaba era de 4,6 por día. En junio y julio de este año, ese promedio alcanzó la cifra de 16 por día.

Los temas sobre los que suele maquillar la realidad o directamente falsearla, son: economía, inmigración y la trama rusa, el nombre que se da a la investigación sobre si hubo conexión del entorno del presidente estadounidense con Moscú para ganar las elecciones de 2016. En los siete primeros meses de 2018, Trump fue impreciso o mentiroso en 2.140 ocasiones, casi la misma cifra que en todo su primer año de mandato, acumulando un total de 4.229 incorrecciones. Y el contador suma y sigue, cada vez a un ritmo más acelerado.

Pero la tormenta y la avalancha que vive y le vendrá seguramente al presidente por los escándalos sexuales, la trama rusa y la ineficacia en la resolución de la política internacional como la guerra comercial con China y el descubrimiento de que Korea del Norte sigue construyendo nuevos misiles _luego del bullicioso encuentro con el líder Kim Jon-Un, va más allá de su aguerrido carácter e intolencia contra la prensa. También se evalúan los actos y las recomendaciones de sus asesores políticos y abogados que, por evitar contradecir al presidente, apoyan y toleran cada “metida de pata”.

Tal es el caso de Roger Stone, el polémico asesor e ideólogo político de Donald Trump, que tiene una serie de reglas del supuesto éxito político que cobija al presidente. Una de ellas es “nada es verdad” y otra: “Lo único peor a que hablen mal de ti, es que no hablen de ti”. Trump realmente debe creer en esta última fervientemente.

Según la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, el 90% de la cobertura mediática sobre el presidente es negativa, opacando sus logros.

En sumo lo que Trump pretende es seguir creando el caos y para ello desprestigiar a los medios es la pieza fundamental para hacer creer que el periodismo y los periodistas son “los seres humanos más deshonestos de la tierra”. Y ,peor aún, ha llegado ha calificar a los medios como el enemigo del pueblo. 

En un país donde la libertad de expresión es sagrada y está blindada por ley, el presidente, alérgico a cualquier reproche, acusa a los periodistas de ocultar sus logros. Solo se salvan la cadena Fox News, con una cobertura afín al republicano, y un puñado de medios conservadores extremos. “¿Qué ocurrió con la prensa justa?”, cita el editorial de EP internacional de España.


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