“Quiero gobernar a Colombia con el espíritu de construir, nunca de destruir”: Iván Duque

EP New York/agencias

“Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen”: Iván Duque , presidente de Colombia 2018-2022.


Iván Duque fue juramentado el martes como presidente de Colombia y prometió hacer “correctivos” en el acuerdo de paz con las FARC y combatir a otros grupos armados que aún tienen presencia en áreas rurales.

Duque, quien a sus 42 años es el presidente surgido de las urnas más joven en la historia de Colombia, enfrenta ahora la tarea de seguir implementando el histórico acuerdo con las FARC que puso fin a medio siglo de conflicto armado, pero que aún no se consolida del todo. También tendrá que vérselas con el aumento en la producción de coca y de cocaína, que ha tensado las relaciones con su aliado Estados Unidos, y negociar la paz con otra guerrilla, el Ejército de Liberación Nacional.

“Ha llegado el momento en que todos nos unamos para enfrentar la ilegalidad”, afirmó Duque en su discurso inaugural ante más de una docena de jefes de Estado, en el que prometió combatir con más firmeza a la delincuencia común, a los narcotraficantes y a otros grupos armados.

El nuevo mandatario dijo creer en la “desmovilización, el desarme y la reinserción de la base guerrillera” a la sociedad estipulados en el acuerdo con las FARC, pero añadió que se harán cambios para que las víctimas del conflicto cuenten con “reparación moral, material y económica por parte de sus victimarios” después de un conflicto que dejó al menos 260.000 muertos, unos 60.000 desaparecidos y millones de desplazados.

En otra concesión a los conservadores que han exigido términos de negociación más duros con los grupos rebeldes, Duque dijo que promoverá una reforma constitucional que le imposibilite al gobierno otorgar amnistía a individuos que han estado involucrados en narcotráfico y secuestros.

Duque tendrá que encabezar las negociaciones de paz con el ELN, una guerrilla de unos 2.000 combatientes que inició conversaciones con su predecesor Juan Manuel Santos. Dijo que el diálogo con este grupo girará en torno a si cesa sus ataques contra las fuerzas armadas de Colombia y acepta monitoreo internacional.

“Debemos tener claro la importancia de contar con una cultura de la legalidad”, afirmó Duque desde un amplio escenario azul en la plaza pública más grande de Bogotá.

Sus detractores temen que será poco más que un títere del expresidente Álvaro Uribe, quien impulsó un referendo en el que fue derrotada la versión inicial del acuerdo de paz con las FARC. Uribe aún goza del respaldo de millones de colombianos, aunque también es detestado por legiones que lo critican por violaciones a los derechos humanos durante su gobierno.

Horas antes de la ceremonia de juramentación, miles de personas se reunieron en plazas públicas de Bogotá y otras ciudades de Colombia para expresar su oposición a Duque. En esos mítines, los manifestantes ondeaban banderas blancas y sostenían letreros en los que exhortaban a mantener el acuerdo de paz.

Duque asumió el puesto mientras una serie de ataques y asesinatos de activistas muestran que la paz sigue siendo frágil.

Una motocicleta bomba estalló el lunes por la noche afuera de un cuartel de la policía en la provincia occidental de Cauca, y la semana pasada el ELN secuestró a tres agentes y a un soldado en un ataque que dejó ver las dificultades que enfrenta el gobierno para poner orden en algunas de las áreas más remotas de Colombia.

“Si Duque no puede solucionar este problema y encontrar una forma de llevar al Estado a las zonas rurales, vamos a seguir teniendo los mismos problemas que hemos tenido durante décadas”, dijo Jorge Gallego, profesor en la Universidad del Rosario de Colombia.

Servicios (AP)

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