EP New York/ opinión

Dos polémicos e indescifrables  asuntos políticos  por resolver,  a simple vista , tiene el presidente Donald Trump luego de anunciar la emergencia nacional con base en la inmigración ilegal de la frontera con México y la declaratoria con características de ultimatum que profirió contra los militares que apoyan a Maduro en Venezuela.

Tras las críticas por haber decretado la emergencia nacional para obtener recursos por mas de 8 mil millones de dólares por encima del congreso , Trump deberá responder a las demadas de los tribunales de los 16 Estados liderados por California y Nueva York ,por el desvío de fondos ,por decreto, para construir el muro fronterizo. Los gobernantes de estos Estados  sostienen que el presidente se extralimitó en los poderes del Ejecutivo, violó la Constitución y desvió  ilegalmente fondos autorizados por el Congreso que son destinados para el presupuesto de la nación.


¿Cuáles son los 16 Estados que demandan a Trump por la emergencia nacional?


Aunque una figura jurídica dentro de la constitución ha permitido que estos fondos sean usados para casos de emergencia -como ocurrió con el ex presidente W. Bush en el 9-11- la emergencia de Trump no tiene respaldo de los partidos en Washington , debido a la falta de credibilidad en las cifras y estadísticas sobre el peligro para el país que , según Trump,  provocan la inmigración ilegal y las drogas que entran por la frontera con México.

Pero mientras la división política en Estados Unidos causada por las decisiones animadversadas de Trump se resuelve en los tribunales y la Corte Suprema , Venezuela es “otro muro” de corte socialsta del que Trump hace alarde que combatirá con el reconocimiento y la alianza de países que respaldan al presidente interino Juan Guaidó. La ayuda humanitaria estancada en la frontera con Colombia , en Cútuca , que ha sido el punto equidistante para presionar a Nicolás Maduro y persuadir a los militares que le apoyan para que dejen entrar las medicinas y alimentos a Venezuela , es el gran interrogante a resolver el 23 de febrero , ha dicho Guaidó el líder de la oposición y presidente de la Asamblea Nacional.

Sin embargo , el dilema pasa porque al estar el poder en manos de Maduto y auspiciado ciento por ciento por Diosdado Cabello , Vladimir padrino López y la cúpula militar , cualquier gestión de Guaidó será contrarrestada por la dictadura. Lo que si es una realidad es la “guerra” de palabras entre Maduro y Trump apostando a la posible intervención de Estados Unidos a través de la frontera. El magnate estadounidense dice que Maduro es un títere del régimen castrista y que pronto será derrocado junto a los militares. El dictador expresa que hay miles de cohetes esperando los helicópteros o “black Hawk”.

Palabras mas , palabras menos , el tiempo se dilata en medio de una crisis sin precedentes. Miles de venezolanos mueren por falta de atención médica , medicinas y comida mientras otros miles llegan a los centros de acopio a obtener alguna bolsa de café, arroz o habichuelas. Es vergonzoso que en medio de tanta necesidad la insensatez de un régimen trate de emular las buenas acciones de la oposición montando espectáculos alternos para desestimar la bueba fe y la ayuda humanitaria mientras se resuelva la crisis política que se agudizó con las sanciones impuestas a PDVSA.

En ambos casos las decisiones de Trump fundamentadas en la seguridad fronteriza de EE.UU y la libertad del pueblo venezolano tienen férreas barreras que podrían extenderse más de lo presupuestado. No obstante , el protagonismo autoritario de Trump parece calar negativamente en las posibles negociaciones internas en el congreso de EEUU asi como en la salida de Maduro del poder. Si bien la ayuda humanitaria es infalible para las aspiraciones de Guaidó en la transación de gobierno , una intervención militar echaría por tierra el apoyo europeo que se inclina mas a la diplomacia.

Seguramente este fin de semana la atención mundial se enfocará en los dos conciertos paralelos que Guaidó y Maduro programaron ; uno para recoger fondos y propiciar una cadena humana de venezolanos y voluntarios para ingresar la ayuda humanitaria , y otra, para evitar que esa ayuda revestida de golpe de Estado -según la dictadura- entre a territorio bolivariano.

Sobre los últimos acontecimientos de esta crisis hay tres hechos que vale la pena destacar. Por un lado,  la dictadura ha ordenado el cierre de frontera marítimo con Curazao indefinidamente. También se ha conocido que Rusia ha enviado ayuda médica a Venezuela con la supervisión de la Organización Mundial de la Salud. Igualmente un coronel se declaró en desobediencia contra Nicolás Maduro.

Para concluir , nos quedamos con este interrogande de Gerardo Lissardy analista político y corresponsal de BBC , New York: “Y ahora que Trump endurece las sanciones económicas al gobierno de Maduro o afirma que “todas las opciones están abiertas” en Venezuela, surge una pregunta: ¿se trata de la misma vieja estrategia de EE.UU. hacia Cuba?”


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