Juicio político contra Donald Trump: entre cacería de brujas y abuso de poder

EP New York/ opinión

La suerte está echada para un tercer juicio político contra Donald Trump tras ser declarado culpable de dos delitos emanados de la constitución y que dieron poder a la Cámara de representantes para votar a favor del impeachment más controversial de la historia política norteamericana. Una instancia  ,de por sí,  polarizada entre demócratas y republicanos , llevada a todos los planos posibles. Desde testimonios y pruebas contundentes ., hasta la cacería de brujas.

Pero la molestia del presidente y de sus aliados del Senado <<controlado por republicanos>> y la misma Casa Blanca con su silencio sepulcral , no es tanto “la causa” que produjo el juicio ., sino el “efecto” y el “fondo” político que seguramente afectará la reelección de Trump en las próximas elecciones. Ni siquiera las consecuencias inmediatas del juicio podrían ser tan letales ya que los republicanos en el Senado absolverán con toda certeza al presidente. Pero las “cartas” sobre el futuro del presidente ya se echaron sobre la mesa y Trump ya es el tercer mandatario llevado a juicio político , en este caso , por abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Según analistas de los principales medios del país y las agencias de prensa , prácticamente es un hecho que el presidente no será destituido pero , en cambio, una porción del legado de Trump se convirtió en el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en ser enviado a juicio político por la Cámara de Representantes.

Los dos cargos de juicio político que fueron aprobados prácticamente en bloques partidistas resaltan como un reproche constitucional que acompañará a Trump incluso aunque trate de trivializar su significado y utilizarlos para impulsar su campaña de reelección , explica JONATHAN LEMIRE de AP.

“Será imposible analizar su presidencia sin tocar el juicio político. Está ligado permanentemente a su prontuario”, dijo Julian Zelizer, historiador presidencial en la Universidad de Princeton. “Ahora Trump es parte de la conversación sobre el mal uso de la autoridad presidencial. Ucrania será su Watergate. Ucrania será su Lewinsky”.

Los libros de historia colocarán a Trump en la misma sección en que aparece Bill Clinton, enjuiciado hace 21 años por mentir bajo juramente sobre una relación sexual con la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky, y Andrew Johnson, quien fue procesado hace 151 años por desafiar al Congreso sobre la Reconstrucción. Richard Nixon, quien evitó el juicio político al presentar su renuncia durante la investigación Watergate, también está ahí.

El mismo Trump está al tanto del impacto que el juicio político podría causar a su legado.

En los últimos meses, sus aliados lo han descrito como furioso por esa simple posibilidad, tomando el proceso de juicio político más como un ataque personal y un intento de deslegitimizar su presidencia, que como un juicio a su comportamiento. El martes, el mandatario declaró que asumía “cero” responsabilidad por el proceso de juicio político.

“Pocas personas en una posición tan alta podrían haber soportado o pasado esta prueba”, escribió Trump en una enconada carta de 46 páginas dirigida a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en la víspera de la votación de juicio político. “Usted no sabe, ni le importa, el gran daño y dolor que le ha causado a los amorosos y maravillosos miembros de mi familia”.

La misiva, repleta de signos de exclamación, uso aleatorio de mayúsculas y una gran cantidad de reclamos, presentó al presidente como la víctima de un ataque político injusto.

“Dentro de 100 años, cuando las personas recuerden este asunto, quiero que lo entiendan, y aprendan de él, para que nunca le suceda nuevamente a otro presidente”, escribió.

Dado que los republicanos tienen el control del Senado, la absolución de Trump durante su juicio en enero próximo está prácticamente garantizada.

El mandatario ha asegurado que las repercusiones públicas a su juicio político podrían ayudarlo a avivar a sus leales simpatizantes y a atraer a más independientes a su causa. Se burló sobre realizar una gira triunfal después del veredicto: “La Gira de la Inocencia”, similar a la “Gira de Agradecimiento” que realizó durante la transición presidencial de 2016.

El historiador presidencial Jon Meacham indicó que el juicio político convertirá a Trump en el “primer presidente insurgente en la historia de Estados Unidos”. Comparó el partidismo del momento al tribalismo del siglo XIX que rodeó a Johnson y la Reconstrucción, requiriendo que una nación dividida “evalúe lo que se dice en lugar de simplemente felicitar a la persona que lo dice”.

Con una capacidad única para atraer la atención, Trump se ha impuesto sobre su adoptado Partido Republicano, transformándolo a su imagen incluso mientras desafía su convencionalismo. Ha entusiasmado a su base de simpatizantes con su estilo provocador y discursos agresivos, utilizando su combativa cuenta de Twitter para pelear con sus rivales políticos y disputar desde el comienzo las acusaciones de interferencia electoral extranjera durante la pesquisa del fiscal especial Robert Mueller sobre Rusia. (AP)

 

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